Hoy cumplió años de muerta. Cerró los ojos un día como hoy pero de 1954, aunque siguió viviendo intensamente en el imaginario colectivo mundial. Ella no está enterada de toda esta explosión amorosa y apasionada que le brindamos millones de admiradores. Adoramos todo en ella; sus cejas pegadas, sus hermosas trenzas, sus huipiles, sus rebozos, su Casa Azul en Coyoacán, sus amores, sus perros, sus changos, su jardín, sus platillos, sus amigos, sus amigas, su talento, su descaro, su dolor, su diario, su ingenio, su filiación política, sus adicciones, sus relaciones prohibidas, su cama, su foto de Mao, sus enaguas, sus collares, sus aretes, sus anillos, sus prótesis, sus jeringas, sus estancias en el hospital, sus cartas, sus versos, su sufrimiento, sus jarros, sus flores de papel, sus muebles de colores, su colcha de ganchillo, su espejo, sus rencores, su corsé de yeso, su manera de verse, su minuciosidad, su silla de ruedas, su caballete de madera, su paleta, sus pinceles, su estudio, sus piquetitos, su Dimas, su columna rota, sus alas para volar, su pata cortada, sus gritos, sus carcajadas, su amistad con Trosky, su hermana Cristina, su padre fotógrafo, su madre Matilde, sus trajes de hombre, su presencia en los murales, sus estancias en Estados Unidos, su novio Alejandro, sus Cachuchas, sus alumnos, su barrio, su tranvía, su accidente, su desesperación, su "y no volver jamás"... pero nunca se fue. Se quedó aquí, entre nosotros.
Hace unos años, cuando se cumplían cincuenta de su partida, abrieron en la Casa Azul un cuarto que estuvo cerrado desde ese día. Parece ser que su esposo pidió que se mantuviera cerrado cinco o diez años. Pero por algún motivo se abrió hasta ahora. Dice alguien que estuvo presente, que Notario Público de por medio las puertas cedieron después de tantos años. Olía a medicinas, a naftalina, aquellas bolitas blancas que ya no se usan, a viejo, a encerrado. Era un baño. Dentro de la tina estaba la pata postiza y, creo, un par de corsés. También estaban las charolas con las jeringas y medicinas que se usaron? aquella noche. Todo recopilado rápidamente y guardado celosamente en el olvido. Había también un pequeño ropero con su ropa. Cajas con cartas y documentos. Cuentan que era como profanar una tumba. Cada objeto, por mínimo que fuera, adquirió la categoría de reliquia. Seguramente el esposo, aquel día, en cuanto le avisaron llegó corriendo y más tarde guardo todo a la carrera, sin orden ni concierto. Y le echó llave como si así se pudieran encerrar las penas, echándoles llave, como si la llave pudiera más que los recuerdos.
Qué pensara ella de todo esto? ella que se pasea con sus alas porque no tiene pies, no los quería, no los necesitaba, tenía alas desde siempre. Mirará mis aretes con su retrato pintado en una corcholata? O la muñeca que tengo con sus cejas? O allá dónde vuela, vestida con sus largas enaguas que impiden ver que no tiene pies no hay un telescopio?, mi cajita de cerillos con su efigie brillante, mis tarjetas postales con su cara, mis N mil libros sobre su vida, las colas para entrar a su casa tan azul, mis fotos en su jardín, las visitas que he llevado y que salen arrebatadas, como si regresaran de los santos lugares...
Por ahí leí que cuando se pregunta, en todo el mundo, el nombre de una pintora famosa, el que mas se menciona es el de ella.
A mi me hubiera vuelto loca mirarla, verla venir de lejos, como una aparición. Topármela por las calles de la Merced mientras buscaba listones para su pelo y yo papel picado en La Zamorana.
Hubiera estado chido...
Callejon de las Animas
miércoles, 13 de julio de 2011
martes, 28 de junio de 2011
Rita
Desde que tengo uso de razón han habido animales en mi casa. Mi mamá era muy amante de ellos. Creo que de joven hasta un zorro tuvo. A mí me gustan todos. Los que se pueden tener en casa desde luego. Cuando me casé, aparte de mi persona, adornada de muchas prendas, aporté al matrimonio un gato siamés llamado Lucas que nos vivió muchos años. Soportó un cambio de ciudad en medio de maullidos, más bien aullidos en el avión en el que lo transporté a la ciudad de México. El veterinario me aconsejó que le inyectara una pequeña dosis de tranquilizante para que durmiera durante el trayecto, una amiga me hizo una caja como de sombreros para que fuera cómodo. Total que apenas había arrancado el avión, cuando Lucas despertó asustadísimo y queriéndose salir de la caja. Todos los pasajeros estaban aterrados. Vino la azafata y preguntó que cosa era. Yo respondí que un gato. Ella dijo que debería ir abajo, con las maletas que llevarlo arriba no estaba permitido. Yo le respondí; si quiere me bajo!! Y ella me dijo; muy chistosa...
Total, con el tiempo han llegado y se han ido, en medio de mucho dolor, varias mascotas. El primero fue Arin, un perro salchicha y más tarde su compañero del alma el Güerito. Un mal día, Lucas, el aullador. Y vinieron otros, un perro hermosísimo Pastor Alemán llamado Porto. Mi querida gata Gema, que tuvo muchos hijitos, entre ellos uno simpatiquísimo que brincaba como artista de circo y al cual bautizamos con el atinado nombre de Señor Papantla, en honor a esos arriesgados miembros de la Real Fuerza Aérea Mexicana.
La Rumbera Jarocha, que vivía en otra casa pero visitaba la nuestra. Cristina solía acariciarla en la puerta hasta que un día la metió y llegó para quedarse. O sea, nos la agandallamos (robamos). La querida Gloria-Gloria, de apellido Aleluya, negra con blanco. un poco muda y muy querendona. Madre, también, de incontables gatitos. La valiente Faluja, que prefirió morir a vivir sujeta de nadie...
En Torreón, nos hicimos de dos perros salchichas. Rita, y Panchito. Y una gata llamada Sara que con el tiempo, fastidiada de tanto arrumaco de parte de los perros, decidió marcharse en pos de nuevas aventuras. Rita, de color café, Panchito negro con miel. !!Qué pedo Rita!! ese fue el origen de su nombre. Cada uno tiene su personalidad muy definida. Poco a poco fueron tomando posesión de nuestra casa y de nuestras personas. Con amor incondicional, con entrega, con largas miradas henchidas de cariño, con gracias y travesuras, con su cálida compañía... Rita suele jugar siempre con un perrito de juguete, algo que chille, que pite. Beto suele darle periodicamente uno y, cuando éste ya está medio jodido, pues le da otro. Entonces toda la casa está llena de esqueletos de jirafas, patos, !un rinoceronte!, zorros, etc., porque a veces le da por jugar con alguno anteriormente deshechado.
Panchito y Rita duermen en nuestra habitación, por supuesto, primero en la cama de Beto y luego se pasan a un sillón habilitado especialmente para ellos. Cómo disfruta Rita estirarse en su cama y saber que no tendrá que salir a dormir a su casita como antes. Es lo que más le gusta. Dormir al lado de su adorado amo y señor, su papá. Beto.
Anoche regresamos de NY. Allá lo primero que hicimos fue comprar juguetes para Rita. Yo me empeñé en un inmenso zorrillo casi del tamaño de Rita. Imaginábamos su alegría con los nuevos regalos!!
Hoy en la mañana habló Beto a Torreón para saber como estaban Rita y Panchito. Rita murió durante la noche de ayer. Estamos muy tristes. Muy tristes. Cómo no querer tanto a esos amorosos seres que lo único que saben dar es amor incondicional? Porqué nosotros no podemos aprender algo de ellos? Créanme, siento más la muerte de Rita que la de muchos humanos que he conocido. Estoy de luto. Y mi marido y mi hija también. Y supongo que todos los que la conocieron.
Ahora estará en el cielo de los Perros así como mis gatos están en el cielo de los Gatos. Si Dios existe, estos cielos también. Estará retozando atrás de los pájaros y correteando lagartijas, ladrándole feliz al viento y a las mariposas. Así lo creo. Firmemente, así lo creo.
Hasta pronto Rita. Gracias por tanto amor y tanta devoción. Por tanta alegría. Fuiste bien correspondida.
Total, con el tiempo han llegado y se han ido, en medio de mucho dolor, varias mascotas. El primero fue Arin, un perro salchicha y más tarde su compañero del alma el Güerito. Un mal día, Lucas, el aullador. Y vinieron otros, un perro hermosísimo Pastor Alemán llamado Porto. Mi querida gata Gema, que tuvo muchos hijitos, entre ellos uno simpatiquísimo que brincaba como artista de circo y al cual bautizamos con el atinado nombre de Señor Papantla, en honor a esos arriesgados miembros de la Real Fuerza Aérea Mexicana.
La Rumbera Jarocha, que vivía en otra casa pero visitaba la nuestra. Cristina solía acariciarla en la puerta hasta que un día la metió y llegó para quedarse. O sea, nos la agandallamos (robamos). La querida Gloria-Gloria, de apellido Aleluya, negra con blanco. un poco muda y muy querendona. Madre, también, de incontables gatitos. La valiente Faluja, que prefirió morir a vivir sujeta de nadie...
En Torreón, nos hicimos de dos perros salchichas. Rita, y Panchito. Y una gata llamada Sara que con el tiempo, fastidiada de tanto arrumaco de parte de los perros, decidió marcharse en pos de nuevas aventuras. Rita, de color café, Panchito negro con miel. !!Qué pedo Rita!! ese fue el origen de su nombre. Cada uno tiene su personalidad muy definida. Poco a poco fueron tomando posesión de nuestra casa y de nuestras personas. Con amor incondicional, con entrega, con largas miradas henchidas de cariño, con gracias y travesuras, con su cálida compañía... Rita suele jugar siempre con un perrito de juguete, algo que chille, que pite. Beto suele darle periodicamente uno y, cuando éste ya está medio jodido, pues le da otro. Entonces toda la casa está llena de esqueletos de jirafas, patos, !un rinoceronte!, zorros, etc., porque a veces le da por jugar con alguno anteriormente deshechado.
Panchito y Rita duermen en nuestra habitación, por supuesto, primero en la cama de Beto y luego se pasan a un sillón habilitado especialmente para ellos. Cómo disfruta Rita estirarse en su cama y saber que no tendrá que salir a dormir a su casita como antes. Es lo que más le gusta. Dormir al lado de su adorado amo y señor, su papá. Beto.
Anoche regresamos de NY. Allá lo primero que hicimos fue comprar juguetes para Rita. Yo me empeñé en un inmenso zorrillo casi del tamaño de Rita. Imaginábamos su alegría con los nuevos regalos!!
Hoy en la mañana habló Beto a Torreón para saber como estaban Rita y Panchito. Rita murió durante la noche de ayer. Estamos muy tristes. Muy tristes. Cómo no querer tanto a esos amorosos seres que lo único que saben dar es amor incondicional? Porqué nosotros no podemos aprender algo de ellos? Créanme, siento más la muerte de Rita que la de muchos humanos que he conocido. Estoy de luto. Y mi marido y mi hija también. Y supongo que todos los que la conocieron.
Ahora estará en el cielo de los Perros así como mis gatos están en el cielo de los Gatos. Si Dios existe, estos cielos también. Estará retozando atrás de los pájaros y correteando lagartijas, ladrándole feliz al viento y a las mariposas. Así lo creo. Firmemente, así lo creo.
Hasta pronto Rita. Gracias por tanto amor y tanta devoción. Por tanta alegría. Fuiste bien correspondida.
miércoles, 8 de junio de 2011
Estreno Mundial o, ¿qué carajos es esto?
La primera vez que oí la palabra "blog" inmediatamente pensé en esos ladrillos grises que se usan para levantar paredes. "Perenganita de Tal y Cual, tiene un blog muy divertido". !!!Chale!!!, pensaba yo, mejor no digo nada, voy a quedar como una pendeja que no sabe que es eso. Mis contemporáneos entenderán que a mi edad estas cosas son como quitarse la faja después de un comelitón, e x t r e m a d a m e n t e difícil. Es como cuando una amiga muy fregona me dijo; ¿usas PC o Mac? Yo, me quedé en Bavia, (lugar habitado exclusivamente por pendejos). En otra ocasión mi hija me dijo !Ma! deberías de tener un "blog", yo te lo voy a poner en la computadora. Todavía estoy esperando...
Hoy, me desperté derrochando belleza (?) y simpatía y dirigí mis pasos a visitar a mi ahijadita Lorena que está convaleciente de una intervención en las trompas de Falopio y de Eustaquio al mismo tiempo. Ella tiene un "blog" maravilloso. Es joven y talentosa de a madres. Alabando yo su última intervención, la del "blog" no la de las trompas arriba descritas, externé mi largamente acariciado anhelo de tener uno. Ni tarda ni perezosa agarro su Mac, y en tres patadas, literalmente, tuve yo el "blog" soñado. Mientras ella hacía magia con la compu, comía una pasta deliciosa, receta de mi comadre, amamantaba a su última retoño y dictaba tres recetas por teléfono. Así se las gastan hoy las jóvenes.
Así que aquí estamos, bueno, aquí estoy. Ustedes a lo mejor están atorados en el pinche tráfico o qué sé yo! Como es mi primera aportación quisiera que fuera un texto trascendental. Que cambie su manera de ver el mundo, que los haga descubrir nuevas emociones, que los haga gritar de alegría o, ya de perdido, lanzarme una sonora mentada de madre.
Allá ustedes con su reacción!
Este "blog" (solamente usaré comillas en esta ocasión, por respeto a lo desconocido) pretende una cosa: absolutamente nada. Bueno si, echar desmadre por este medio, que era algo que me faltaba.
Ahora les desvelaré el misterio del título. Callejón de las Ánimas es el nombre de una mascota que yo tuve de pequeña y que murió de moquillo delirante un caluroso verano lagunero. Lo lloré varios días hasta que se me secaron los ojos.
Es el título de un poema haikú., traducido por Octavio Paz.
Es el nombre de mi taquería favorita.
Es un panteón en un pueblo oaxaqueño.
Es lo que quieran que sea. Es el camino donde voy a poner todas las pendejadas que me animan y me muevan. En este caso Ánimas viene de animar, o sea vamos a movernos, a divertirnos juntos y a gozar de la vida.
Acabo de hablar con mi adorado amigo Charly y ha inspirado mi recomendación final. Cada vez les haré una sugerencia para que aumenten sus conocimientos o se deleiten con alguna bella creación humana. No se admiten reclamaciones!
Lean a Enriqueta Camarillo, el Ruiseñor de Papantla. No tiene desperdicio.
Nos vemos en el espejo.
Hoy, me desperté derrochando belleza (?) y simpatía y dirigí mis pasos a visitar a mi ahijadita Lorena que está convaleciente de una intervención en las trompas de Falopio y de Eustaquio al mismo tiempo. Ella tiene un "blog" maravilloso. Es joven y talentosa de a madres. Alabando yo su última intervención, la del "blog" no la de las trompas arriba descritas, externé mi largamente acariciado anhelo de tener uno. Ni tarda ni perezosa agarro su Mac, y en tres patadas, literalmente, tuve yo el "blog" soñado. Mientras ella hacía magia con la compu, comía una pasta deliciosa, receta de mi comadre, amamantaba a su última retoño y dictaba tres recetas por teléfono. Así se las gastan hoy las jóvenes.
Así que aquí estamos, bueno, aquí estoy. Ustedes a lo mejor están atorados en el pinche tráfico o qué sé yo! Como es mi primera aportación quisiera que fuera un texto trascendental. Que cambie su manera de ver el mundo, que los haga descubrir nuevas emociones, que los haga gritar de alegría o, ya de perdido, lanzarme una sonora mentada de madre.
Allá ustedes con su reacción!
Este "blog" (solamente usaré comillas en esta ocasión, por respeto a lo desconocido) pretende una cosa: absolutamente nada. Bueno si, echar desmadre por este medio, que era algo que me faltaba.
Ahora les desvelaré el misterio del título. Callejón de las Ánimas es el nombre de una mascota que yo tuve de pequeña y que murió de moquillo delirante un caluroso verano lagunero. Lo lloré varios días hasta que se me secaron los ojos.
Es el título de un poema haikú., traducido por Octavio Paz.
Es el nombre de mi taquería favorita.
Es un panteón en un pueblo oaxaqueño.
Es lo que quieran que sea. Es el camino donde voy a poner todas las pendejadas que me animan y me muevan. En este caso Ánimas viene de animar, o sea vamos a movernos, a divertirnos juntos y a gozar de la vida.
Acabo de hablar con mi adorado amigo Charly y ha inspirado mi recomendación final. Cada vez les haré una sugerencia para que aumenten sus conocimientos o se deleiten con alguna bella creación humana. No se admiten reclamaciones!
Lean a Enriqueta Camarillo, el Ruiseñor de Papantla. No tiene desperdicio.
Nos vemos en el espejo.
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